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El desarrollo de la batalla contada por el general Espartero

General Baldomero Espartero

El día 22 de junio tuvo lugar la cruenta batalla en los campos que hay entre Pañacerrada y Payueta, en la que cerca de 15.000 hombres se batieron con el resultado de unos 500 muertos entre los dos ejércitos. También supuso la destrucción de las murallas norte de la villa y el incendio y destrucción de una gran partes de los edificios de esa misma zona.

Así lo relató el general Espartero en su informe militar dando cuenta de las acciones llevadas a cabo en esa jornada:

“…Todos los movimientos desde las diez de la mañana que despejó la niebla, indicaron que trataba de ocuparnos seriamente. Adelantó dos piezas por el punto que yo había previsto, dirigiendo sus fuegos por la espalda a nuestra batería de la izquierda. Colocó las otras dos, frente del punto que ocupaba la división de la Guardia Real y la caballería. Las primeras se retiraron por el fuego  de la batería del castillo, colocada anticipadamente para este esperado caso. Las otras se replegaron también por el nutrido fuego de la batería de a 4 y la de lomo de la legión francesa; pero las numerosas líneas de tiradores de una y otra parte mantuvieron constantemente un fuego muy sostenido.

Esta era nuestra situación sobre las cuatro de la tarde, para cuya hora habían adelantado cuatro escuadrones y fuertes guerrillas al pueblo de Baroja que estaba abandonado y que se ocupó enseguida por dos batallones de la Guardia Real provincial y dos escuadrones de húsares. Entonces me resolví a dar un ataque decisivo, porque no había otro medio de vencer tantas dificultades. Con una rapidez admirable formé en batalla por masas de batallón seis de la división de la Guardia Real y uno de la tercera. Las compañías de cazadores desplegaron a su frente en guerrillas. La de tiradores de húsares de la Princesa, entre las columnas y guerrillas. La batería de a 4 de carril estrecho y la de lomo de la legión francesa, con tres escuadrones del regimiento de húsares, a retaguardia cerca de las masas. Uno de los batallones de Baroja tuvo orden de marchar a su frente por la izquierda; otro de la Guardia Real con otro de la tercera división, quedaban en reserva.

Comienzo de la batalla de Peñacerrada.
Autor: José Vallejo
Museo Zumalakarregi Museoa

A mi voz se rompió la marcha con una decisión y entusiasmo precursor de la victoria. Ni las sinuosidades del terreno, bosques y matorrales, ni el fuego nutrido de los enemigos que ocupaban la primera posición fue bastante a desordenar en lo más mínimo aquellas masas, pues si algún barranco o la espesura de los árboles alteraba su alineamiento, éste quedaba restablecido sobre la marcha así que el terreno lo permitía; arrojado el enemigo de las posiciones y cuando nuestros cazadores llegaban a ella, salieron del barranco que las seguía los escuadrones rebeldes que a su falda estaban cubiertos. Su imprevista aparición hizo cejar a los cazadores; pero puesta a la cabeza de los tiradores de húsares, mi escolta y cuartel general, mandé la carga contra los que la daban. El choque fue natural por la proximidad, los sables y las lanzas se cruzaron; pero a la mayor decisión está siempre reservado el triunfo. La caballería enemiga del frente fue arrollada por un puñado de valientes. Las mitades que no sufrieron el choque volvieron caras en orden y su jefe nos llevó al punto cardinal de sus líneas atrincheradas, donde como dije a V.E. en el conciso parte del 22, creyeron segura nuestra derrota…

Carga de los húsares de la Princesa con Espartero a la cabeza.
Museo Zumalakarregi Museoa

Estas fuerzas estaban preparadas y las batidas en primera posición, rehechas en el bosque de nuestra izquierda, cruzaban sus fuegos oblicuos. La caballería rebelde, al aproximarse a dichas fuerzas a retaguardia, dejando expedito el frente para que dirigiesen el mortífero fuego de ambas armas contra los bravos que la seguían. La artillería rompió el de metralla, los batallones el suyo… El momento fue crítico. La indecisión de los que quedaron ilesos hubiera malogrado tan remarcable triunfo. Lo conocí y mi presencia, al frente de los primeros de los más valientes, era precisa, necesaria para no perder el momento. El coronel del regimiento de húsares D. Juan Zabala había penetrado con dos escuadrones por uno de los claros a distancia prevenida de los batallones, conduciéndose con la bravura que le distingue. La carga fue heroica y brillante. Las masas rebeldes fueron envueltas. Nuestros batallones, dirigidos por D. Felipe Rivero, siguieron a la caballería con una rapidez y orden admirable. El terror y el espanto se apoderó de los enemigos y en pocos minutos mordieron la tierra cuantos tuvieron la desgracia de experimentar los primeros impulsos de las lanzas, de los sables y de las bayonetas.

Entrada del ejército liberal en Peñacerrada.
Museo Zumalakarregi Museoa

Más de 300 fueron los cadáveres que quedaron en el campo. El número de prisioneros fue de 685, según lo acredita el estado número 3, salvándose los demás por las ventajas que ofrecían el terreno y la proximidad de la noche. Las cuatro brillantes piezas de artillería con sus tiros de mulas, municiones, armas de todas clases, caballos, equipajes e infinidad de despojos de que estaba cubierto el campo, todo quedó en nuestro poder… Así que la guarnición de Peñacerrada tuvo noticia por uno de caballería que se introdujo en la plaza a todo escape, del desastre que había experimentado su ejército auxiliar, emprendió la fuga sin que la percibiesen las fuerzas que quedaron en el campo atrincherado, hasta que por el bosque próximo ganó la gran cordillera. En el momento fue ocupada con precaución, pues ardía parte del pueblo por efecto de las bombas y granadas, siendo de temer que hubiesen dejado preparada la voladura de sus municiones. Las que se hallaron fueron considerables y abundantes los repuestos para mucho tiempo. Su artillería, con los correspondientes montajes, se componía de un cañón de a 18 de hierro y de bronce, uno de a 12, otro de a 8, otro de a 4 y un obús de a 7, de modo que son 11 el total de las piezas cogidas en la plaza, castillo y campo de batalla…”.

 



EN PRÓXIMAS FECHAS CONTINUAREMOS CON EL RELATO

DE LA BATALLA DE PEÑACERRADA Y LAS CONSECUENCIAS

QUE TUVO PARA EL CARLISMO Y PARA LA POBLACIÓN



 

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